Termoabeto - Grad-system
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El Termoabeto: la ligereza de la conífera nórdica, elevada a la categoría de revestimiento excepcional.
Tratado térmicamente a 212°C bajo vapor, sin ningún producto químico, el abeto rojo modificado gana en estabilidad, durabilidad y profundidad de color para fachadas naturales, contemporáneas y duraderas.

La estabilidad natural

  • Una veta fina para fachadas cuidadas: Seleccionado por la calidad de su veta y la regularidad de su fibra, el termoabeto presenta una superficie homogénea y mate — un acabado depurado que se adapta tanto a arquitecturas contemporáneas como a proyectos más tradicionales.
  • Estabilidad dimensional excepcional: Gracias a su bajo equilibrio higrométrico, el termoabeto ofrece una excelente estabilidad dimensional y conserva mucho mejor su forma que la madera no tratada — las tarima no se mueven, no se alabean, cualesquiera que sean los ciclos climáticos.
  • Sin resina, sin restricciones: El tratamiento térmico confiere al abeto rojo características hidrófobas que limitan los fenómenos de dilatación y contracción, al tiempo que elimina las resinas — una tarima limpia, estable, sin exudaciones en la fachada.
  • Instalación rápida y limpia: Compatible con el sistema Grad®, la fijación mediante clips sobre subestructura de aluminio garantiza una instalación sin tornillos visibles, un acabado perfectamente alineado y una instalación sin complicaciones en obra.
  • Una madera 100% natural certificada PEFC: El abeto rojo proviene de bosques nórdicos gestionados de forma sostenible, y el tratamiento térmico respeta el medio ambiente — sin productos químicos añadidos, sin sacrificar el rendimiento.

Envejecimiento de la madera

Al instalarse, el termoabeto presenta un tono marrón miel cálido y homogéneo, resultado de la caramelización de la lignina inducida por el tratamiento térmico. Su veta fina y su superficie regular le confieren un aspecto mate y refinado, inmediatamente visible en la fachada.
Bajo la acción de los rayos UV y los ciclos climáticos, el tono marrón evoluciona progresivamente hacia un gris plateado — esta pátina natural y homogénea característica de las maderas termotratadas, sin impacto en las propiedades técnicas del material.
Conservar el tono inicial
Los revestimientos pueden conservar su hermoso tono marrón uniforme gracias a la aplicación de un tratamiento superficial pigmentado y anti-UV. Un saturador adecuado, renovado según el nivel de exposición, es suficiente para mantener el aspecto original.
Mantenimiento habitual
El termoabeto es un material sólido que no requiere ningún mantenimiento para resistir el paso del tiempo. Para renovar la superficie envejecida, un lavado a presión suficiente seguido de un secado completo antes de la reaplicación permite recuperar un aspecto cuidado.
Dejar envejecer naturalmente
La superficie no tratada adquiere un hermoso color gris plateado con el tiempo — no es necesaria ninguna intervención, y las propiedades técnicas de la madera se conservan intactas.
Al instalar 1 año

Fachada natural

Veta fina y superficie homogénea: un acabado mate y contemporáneo para todas las arquitecturas.

Tratamiento a 220°C

Calor y vapor transforman el abeto rojo en profundidad: sin resina, sin química, sin compromisos.

Estabilidad en todas las estaciones

Las tarima no se mueven, no se alabean: una fachada impecable incluso en climas extremos.

Proceso de tratamiento

El tratamiento térmico de la madera es un proceso 100% natural que transforma en profundidad las propiedades físicas y químicas de la madera sin recurrir a ningún producto químico. Desarrollado a escala industrial en cooperación con el VTT, Centro de Investigación Técnica de Finlandia, el proceso consiste en modificar la madera a alta temperatura en presencia de vapor de agua, bajo presión atmosférica.
El ciclo se desarrolla en tres fases: un aumento lento de la temperatura en una atmósfera de vapor de agua para evitar el agrietamiento y la combustión de la madera, una fase de estancamiento a aproximadamente 212 °C que es el origen de la modificación estructural de la madera, y luego un enfriamiento progresivo acompañado de una ligera humidificación para evitar las fisuras. Al finalizar el tratamiento, el nivel de humedad de la madera desciende a aproximadamente 4 a 6% y su equilibrio higrométrico se reduce de forma permanente, lo que le confiere una estabilidad dimensional notable y una resistencia mucho mejor a las variaciones climáticas en comparación con una madera no tratada. El resultado es un material naturalmente duradero, imputrescible y estabilizado, utilizable tanto en interiores como en exteriores en todas las condiciones climáticas, sin necesidad de tratamiento químico complementario.